Sigue este proceso paso a paso la próxima vez que te sientas completamente perdido en el trabajo.

Seguramente te encontrarás identificado con lo siguiente, en un mismo día de tres formas distintas has intentado abordar a tu jefe, primero, rondaste su oficina por varios minutos y cuando estabas a punto de golpear su puerta, lo pensaste dos veces y decidiste mejor volver a tu lugar. Comenzaste a redactar al menos 5 correos para él, pero no los terminaste y decidiste eliminarlos. Tu mejor intento fue acecharlo en la cafetería, aunque tampoco te atreviste a hablarle.

¿Por qué? Bueno, tienes un problema relacionado con el trabajo y que no puedes sacar de tu cabeza. Además, tienes un problema adicional: no tienes ni una mínima pista de cómo poder resolverlo.

Es por esta razón que deseas acercarte a tu jefe para obtener un consejo sobre cómo poder solucionarlo. Sin embargo, también no quieres parecer un tonto incapaz de manejar un mínimo obstáculo.

Viene a tu mente, para burlarse de ti, el consejo de carrera que siempre has leído: “Llega con una solución potencial que puedas presentar a tu jefe para su aprobación”.

Esa estrategia es genial, siempre y cuando tengas una idea de dónde empezar. Pero estás totalmente perdido. No tienes idea de cómo empezar a resolver este problema, por lo tanto no tienes una sugerencia con la que puedas llegar con tu jefe.

Entonces… ¿Qué haces? ¿Cómo puedes abordar a tu jefe con este problema, sin parecer totalmente indefenso e incompetente? Sigue estos 5 pasos.

1- Determina un método.

Primero lo primero, necesitas determinar cómo debes acercarte a tu jefe. ¿Vas a enviar un correo electrónico o tendrás una conversación cara a cara?

El señuelo del correo electrónico puede ser tentador, sobre todo porque te ahorra la vergüenza de mirar a la cara a tu jefe. Afortunadamente, escribirle un mensaje puede funcionar bien para cualquier asunto no urgente. Además, el correo electrónico brinda la oportunidad de documentar cualquier información que su jefe podría requerir.

Pero si este problema se trata de algo urgente o disruptivo, al igual que cualquier otra conversación seria, esos problemas se manejan mejor cara a cara.

2- Recopile los datos importantes.

Imagina que paseas por la oficina de tu jefe y en un tono indiferente le dices: “Hey jefe, el edificio está en llamas y realmente esperaba que pudieras ir a apagarlo”.

Su jefe seguramente le realizará preguntas como: ¿Cómo es que inicio el incendio? ¿Alguien está intentando apagarlo? ¿Por qué está sucediendo algo así?

Simplemente porque usted no puede traer ninguna solución potencial a su jefe no significa que puede llegar con él sin ningún contexto. Necesitaras la información básica, necesaria para entender mejor la situación y ayudarle a identificar la mejor manera de avanzar.

Antes de iniciar la conversación, tómate un tiempo para pensar en la totalidad del problema:

• ¿Qué conversaciones o circunstancias te llevaron a este punto?
• ¿Cometiste algún error que exacerbara este problema?
• ¿Hay otros jugadores involucrados que tu jefe debe de saber?
• ¿Hay alguna documentación para obtener una mejor comprensión de la imagen completa?

Viniendo armado y listo con toda esta información a la oficina de su jefe, demostrarás que no solo estás buscando una salida fácil a una situación complicada. Puede que no tengas la respuesta, pero al menos te tomaste el tiempo para recopilar los datos importantes.

3- Explica las consecuencias potenciales.

Hay una razón por la que acudes con tu jefe con este problema, no sólo porque no tienes la solución, sino también porque sabes que hacer el movimiento equivocado podría tener consecuencias graves.

Tienes que hacer explícitamente claro esas consecuencias potenciales. ¿Qué hace que este problema sea digno de su tiempo y atención? ¿Es un cliente realmente enojado? ¿Está en riesgo la reputación de la empresa?

En la gran mayoría de los casos, los jefes siempre van a preferir enterarse e involucrase en los problemas antes de que estos se conviertan en una tormenta para la empresa. Así que probablemente tu propio jefe estará feliz de que le llevaste el problema antes de que las cosas se convirtieran en un lio aun más grande.

4- Resiste ante tu impulso por disculparte.

No tener la respuesta puede ser un golpe para tu ego. Pero tranquilo, recuerda el hecho de que, ya sea que seas nuevo o bien establecido en tu posición, no se supone que lo sepas todo. Es por esa misma razón que tienes un jefe para guiar y aconsejarte cuando este tipo de cosas surgen.

Por muy avergonzado que puedas sentirte, no caigas en la trampa de pedir disculpas repetidamente para asumir tu ignorancia. En su lugar, vaya directo a la ayuda que usted necesita y exprese gratitud por las ideas de su jefe.

¿Cómo es eso? En lugar de decir: “Siento mucho que tenga que molestarlo con esto. Simplemente no sé qué hacer”. Intenta con algo como esto: “Realmente agradecería su ayuda para averiguar la mejor manera de responder a este cliente”.

5- Toma notas.

No saber cómo resolver algo una vez es totalmente comprensible y perdonable. Pero si continúas acercándote repetidamente a tu jefe con ese mismo problema, estarás fomentando esa reputación de indefenso que requiere ayuda, que tan desesperadamente tratas de evitar.

Cuando tu jefe te ayuda a resolver un problema, asegúrate de documentarlo. Desarrolla una pequeña hoja de trucos, en la que anotes las respuestas a las preguntas y los problemas que podrían surgir de nuevo. De esta manera, si te encuentras con un mismo problema en el futuro, podrás tomar un poco más de iniciativa por tu cuenta.

La necesidad de acercarte a tu jefe con un problema definitivamente puede mermar tu confianza, y aun más cuando no tienes ninguna idea de cómo abordar ese revés tu mismo. Sin embargo, sucede. No tienes todas las respuestas, y de vez en cuando tendrás que apoyarte en la experiencia y sabiduría de tu jefe para superar algunas situaciones difíciles.

Así que respira hondo, sigue estos cinco pasos y finalmente golpea a la puerta de tu jefe. Estoy dispuesto a apostar que te sorprenderá gratamente cómo se desarrollará esa conversación.

Artículo original: Fast Company.
Traducción y adaptación por: Omar García.

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