La verdadera medida de un hombre está en la forma en que trata a alguien que no puede hacer absolutamente nada por él”.- Samuel Johnson. Poeta, ensayista y biógrafo inglés.

En estas épocas en las que casi todo mundo está encerrado en sí mismo y no es necesariamente sensible a las necesidades de los demás, es importante hacer un alto en el camino y hacer un examen de conciencia. En el mundo hay gente que ha construido una reputación por la ayuda que siempre está dispuesto a dar a sus semejantes. Seguramente pocas cosas en la vida son más reconfortantes que obtener el reconocimiento de la sociedad por haber logrado trascender, más por lo la contribución para ayudar a dejar un mundo mejor, que por las posesiones que se van acumulando.

Aunque esto puede sonar muy simple, en realidad implica un gran carácter, una férrea disciplina, tener altos valores y mucho temple para saber manejar los distintos desafíos que nos pone la vida todos los días y ahí, en esos momentos, probar nuestra calidad humana.

No hay que pasar por alto que cada persona, empresa u organización existe en el contexto de una colectividad, por lo que obtener un beneficio a costa de dañar a la sociedad en la que nos desenvolvemos, no solo es una tontería, sino que es absurdo.

Por otra parte, todo el mundo habla de que la sociedad mundial necesita un cambio. Esto es verdad en diversos aspectos. Particularmente en la sociedad mexicana necesitamos cambiar, entre otras cosas: nuestros hábitos alimenticios, nuestro sistema de seguridad, nuestro sistema de salud, nuestro profundo egoísmo, nuestra mentalidad corto-placista, nuestra involucración en los aspectos cívicos y de gobierno, la forma en cómo nos relacionamos con la naturaleza, nuestro sistema educativo, nuestra mentalidad quejosa y atenida al gobierno y a una clase política en su mayoría incapaz y por demás egoísta y corrupta. Cambiar hacia una visión individual de influir en nuestro entorno inmediato. Lo que llama Stephen Covey en su famoso libro: Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, nuestro “círculo de influencia.”

En el ámbito de negocios, para crear una organización realmente grandiosa, con buenos resultados perdurables, es necesario establecer los más altos estándares morales y éticos para los empleados y desde mi punto de vista, el establecernos como un rol modelo, ayuda profundamente para influir en las personas que nos rodean. En México tenemos excelentes ejemplos de empresas que han logrado lo anterior, uno de ellos y quizás el más inspirador es el de Grupo Bimbo, tal como lo describe Silvia Scherem en su magnífico libro: Al Grano. Scherem tardó alrededor de 10 años en escribir el libro en donde recoge la historia del grupo en la voz de sus fundadores. Particularmente la de Don Lorenzo Servitje que en paz descanse, quizás uno de los hombres más admirables de los que pueda dar cuenta el México de nuestros días.

Pero esta reflexión no me ha llegado por inspiración divina, he tenido la fortuna y el agrado de encontrar y de leer el libro “The Art of the Start” de Guy Kawasaky. Además de haber hecho un excelente libro, en él, Guy nos comparte su visión para lograr ser lo que él llama el arte de ser un Mensch (según explica, es el término que en Yiddish se refiere a una persona que es Ética, Decente y Admirable). Kawasaky dice que para ser un Mensch es necesario:

Ayudar a mucha gente.
Hacer lo correcto.
Devolver algo a la sociedad.

Ayudar a mucha gente

Anthony Robbins comenta en su libro Despertando al Gigante Interior, como tuvo la idea de crear una fundación que busca ayudar a mucha gente. En su libro narra, si la memoria no me falla, como en su infancia, al estar su familia en gran necesidad, no tenían para cenar decentemente el día de acción de gracias. Cuenta como ese día llegó una persona a ofrecer a su familia un pavo para que pudieran cenar y compartir en esa fecha tan importante para nuestros vecinos del norte. Al preguntarle a esta persona por qué lo hacía, la respuesta que oyeron y que los sorprendió fue: “Solo por ayudar”. Dado que este pasaje de su vida lo marcó profundamente, el Sr. Robbins decidió crear una fundación que ayudara a alimentar a tantas familias como fuera posible en el día de gracias. Seguramente muchas familias de escasos recursos se benefician año con año gracias al programa de Anthony Robbins.

Yo creo que la gente es buena por naturaleza, estoy seguro de que en México hay mucha gente que está dispuesta a ayudar, de hecho, en alguna conferencia escuche que en México el 70% de la gente realiza trabajo voluntario. Sin embargo, solo el 20% lo hace de manera organizada. Esta situación, aunque suma, no multiplica. Necesitamos organizarnos como sociedad para generar un efecto multiplicador que permita producir este cambio.

Hacer lo correcto

Esto se refiere a tomar las decisiones apropiadas en situaciones límite. Cuando se nos presentan situaciones que podrían ser tentadoras o en las que tenemos alternativas buenas y no tan buenas. Veamos tres ejemplos de hacer lo correcto:
• Vas a la tienda a comprar cualquier cosa. Al pagar te das cuenta de que el cajero te devolvió mal el cambio. En lugar de darte cambio de un billete de 100 pesos (con el que le pagaste), te dio cambio de un billete de 500 pesos. Ciertamente a nadie le cae mal un dinerito extra y más si este fue recibido sin esfuerzo. Hacer lo correcto implica hacer notar el error y solicitar el cambio correcto, devolviendo el dinero que nos fue entregado erróneamente.

• En el ámbito de negocios, digamos que haces un acuerdo con una empresa para mercadear un producto por un cierto periodo de tiempo a cambio de un porcentaje de las ventas incrementales. Las ventas incrementales llegan después de que el convenio citado ha expirado. Tú haces lo correcto y le pagas el porcentaje acordado a tu proveedor de marketing. Aun estando fuera del periodo convenido.

• Digamos que te encanta participar en un club, pero tu pasión por participar y hacer avanzar al club está lastimando a otras personas que también tienen muchas ganas y entusiasmo. Te das cuenta de que tu forma de participar en ese club está dañando y comprometiendo su futuro. Aunque te duele, decides hacerte a un lado y contribuir de otra forma. Lo importante es el éxito de ese club a largo plazo y lo estás poniendo en riesgo, lo correcto, entonces, es hacerte a un lado.

Retribuir a la sociedad

De acuerdo con Kawasaky, un hombre o mujer quieren retribuir a la sociedad para agradecer por:

• Amigos y familia.
• Satisfacción espiritual.
• Buena salud.
• Éxito económico.
• Estar vivos.

A manera de agradecimiento, existen muchas formas de retribuir a la sociedad, la más fácil, común y paradójicamente la menos valiosa es dar dinero. Pero también podemos ofrecer tiempo, instalaciones, conocimiento, inteligencia y creatividad.

Recientemente tuve la fortuna de ver un video que es realmente inspirador. En el video Bill Strickland comparte el sueño en el que ha invertido prácticamente toda su vida y energía. Es un sueño poderoso, en el que demuestra que, con una visión clara y el deseo de hacer y retribuir, se pueden lograr grandes cosas. Pero sería muy egoísta de mi parte no compartirlo, así que aquí está la liga. El video de Bill data de 2002, pero me parece que es de esas historias que permanecerá vigente, pues destacan la verdadera esencia del ser humano. Espero que sea tan inspirador y lo disfrutes tanto como yo lo puedes ver a continuación:

Finalmente, desde hace ya un tiempo, he tratado, a título personal de actuar siempre como un Mensh, hacerlo no es difícil si tienes en mente los tres puntos que recomienda Kawasaky. Por ello, te invito a que formemos una comunidad de Menshs o para apropiarnos del término, una comunidad de Meshicanos. ¿Qué te parece la idea, te sumas?

Por: Jorge Valdés Garciatorres, PMP.

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