A veces hablamos mucho y decimos poco, Para expresar más, conviene pensar más.
Honoré de Balzac

Hace algunos meses publicamos aquí en Proyectum, información que indicaba lo altamente valorado que es la habilidad de hablar en público en el mundo profesional y por supuesto también, en el ámbito personal.

Hablar en público es una actividad de la cual muchas personas disfrutan y a otras tantas les parece bastante desagradable, incómodo e incluso penoso. Sin embargo, la mayoría hemos vivido situaciones en nuestra vida en la que por alguna causa se nos ha presentado la oportunidad, e incluso el deber, de hablar en público. En ocasiones como alguna graduación, aniversario, agradecimiento y hasta en un funeral o al momento de contar un chiste. Muchas veces hay algo importante que decir o compartir en dichos sucesos y en más de alguna ocasión habremos tenido las ganas de comunicarlo, pero simplemente el miedo o la pena nos paralizó.

Ya es momento de tomar la oportunidad, de compartir aquello valioso que tenemos para comunicar y hacerlo de tal manera que en lugar de sentir miedo o incomodidad, lo que se experimente sea el disfrute de poder hacerlo. Por supuesto, para ello es necesario contar con una serie de herramientas y técnicas que son de gran utilidad para llevarlo a cabo.

Así que siendo conscientes de la importancia de hacerlo, he aquí una serie de recomendaciones para que hablar en público sea una gratificante experiencia.:

1.- Preparación previa.

Prepara el tema del cual hablarás, asegúrate de que tenga una apertura interesante, puede ser una frase de alguien reconocido o una que sea creación de tu inspiración. Asegúrate de que haya un orden lógico y armónico en el contenido y no olvides tener un buen cierre, otra frase de impacto será de gran utilidad.

2.- Dedica un tiempo a practicar.

Práctica de preferencia frente al espejo y en voz alta, con ello podrás corregir, modular o remarcar parte de tu lenguaje no verbal y podrás revisar el tono y ritmo de tu voz.

3.- Cuida las muletillas.

Evita en la medida de lo posible usar muletillas, estas son palabras o sonidos repetitivos como: “mmm”, “este”, “bueno” o ciertos chasquidos con la boca, así como ciertos vicios en el movimiento corporal como moverte de un lado a otro, mover constantemente el pié o alguna otra parte del cuerpo.

4.- Administra tu tiempo.

Si usas menos del tiempo asignado estarás desperdiciando la oportunidad de poder presentar el contenido adecuadamente. Por el contrario, si es más del tiempo acordado, redúcelo, ya que es de mal gusto pasarse del tiempo y refleja que no hubo preparación previa o respeto por la audiencia.

5.- Comparte algo personal.

Procura que siempre esté presente tu toque personal, ya sea con anécdotas, ejemplos, aprendizajes, entre otros. Claro, sin caer en egocentrismo.

6. Solicita apoyo.

Pide a alguien que escuche o por lo menos lea la presentación o el discurso que darás, ya que esta persona podría ver algún error o te ayudará a darte cuenta de algo de lo cual no te habías percatado.

7.- Puentes mentales para improvisar.

Ahora bien, si el discurso que darás es totalmente improvisado, imagina o crea en tu mente puentes mentales, es decir, de acuerdo al tema del cual hablarás, piensa rápidamente en ideas que tengan que ver con el tema, estructura, crea enlaces y… ¡ya está! Comienza a hablar y disfruta mientras lo haces. Recuerda que de cualquier manera eso es lo que hacemos en nuestro día a día, no planeamos nuestras conversaciones, vamos estructurando, improvisando y creando los contenidos de acuerdo al tema de conversación.

Pues no hay más que practicar y practicar, atreverse y hacerlo. Hagamos uso de este regalo que es la comunicación y las oportunidades que se presentan para poder llevar nuestros mensajes a través de más canales, para que el hablar en público sea una experiencia totalmente disfrutable.

“Todo lo que calles queda contigo, pero todo cuanto dices queda en manos de quienes te han escuchado.”
Santiago Posteguillo

Opt In Image
¡Suscríbete a Proyectum!

Recibe lo mejor de Proyectum en tu correo