“En la era digital, lo más prudente es atreverse”
Shimon Peres

Todos reconocemos estas famosas marcas: Kodak, Blockbuster, Blackberry. Estás empresas fueron líderes en su mercado, lograron transformar y revolucionar su industria, pero me atrevo a decir que fueron porque eso ya quedó en el pasado. Curiosamente tienen algo en común, la resistencia al cambio, creyeron erróneamente que el mundo tenía que adaptarse a ellos, sin embargo, era todo lo contrario, ellos tenían que adaptarse al mundo cambiante, a la transformación digital en la que hoy en día estamos inmersos.

Actualmente los consumidores buscan nuevas experiencias, quieren, por así decirlo, consumir experiencias, que estas no impliquen mucho esfuerzo y que sea a través de una plataforma o medio digital. Y es cuando me pregunto, esto qué implica para las organizaciones. Estas nuevas demandas implican que las organizaciones tengan que repensar y cambiar sus procesos, desde la forma en que se comunican e interactúan con el cliente, hasta la forma en que le trasmiten el valor de su marca. Buscando en todo momento ser más ágiles para hacer frente a los cambios.

Además cabe mencionar que estamos tan conectados a nuestros dispositivos, que buscamos tomar decisiones a partir de lo que vemos en ellos, sin embargo cada vez en menor medida las empresas influyen en la decisión de compra, somos nosotros mismos como consumidores, los que posteamos y pedimos recomendaciones, aceptando información de usuarios que no conocemos, buscando comentarios en Twitter esperando encontrar si la marca a la que pensamos afiliarnos realmente cumple con su palabra, y es que en un mundo donde ya nada se puede ocultar, las organizaciones tienen que innovar y fortalecer sus competencias para lograr clientes satisfechos.

Back FacebookCambiarte a esta nueva era no es sencillo, no solo se trata de crear tu página web y abrir tu cuenta de Facebook esperando vender millones como hacen otras compañías, implica algo más grande que eso, aunque debo admitir que no podemos comparar, ya que muchas de ellas tienen una ventaja, gracias a que implementaron oportunamente programas de transformación y lograron adaptar más rápidamente sus modelos de negocio y operación a lo digital, incluso, muchas de ellas ya nacieron naturalmente facultadas dentro de este entorno.

Ahora que ya he explicado un poco de qué se trata esto y cómo funciona, me gustaría compartir con ustedes algunos consejos para que tu organización empiece a transformarse:

“Si captas a la cabeza, le seguirá el cuerpo”. Todo proceso de cambio inicia por la persona que está a la cabeza en el organigrama. Si el director general o dueño de la organización, ya sea pequeña o grande, se resiste a cambiar y adaptarse, el resto también lo hará, aunque una o dos personas del equipo identifiquen y sean conscientes de la necesidad de transformarse, al final la persona que toma las decisiones no hará nada al respecto. Caso contrario, cuando la cabeza de la empresa busca, e involucra a todos, generando una visión poderosa y transformadora y creando sinergias dentro de toda la organización, con un enfoque que contribuya al desarrollo personal y la autogestión, esto no solo redituará en niveles mayores de involucramiento (engagement) de sus colaboradores sino en la permanencia y crecimiento de la organización.

Valida tu modelo de negocios. Cambiar significa, como lo mencione arriba, repensar todos los procesos, es por ello que tenemos que hacer un análisis sistémico de la organización, de cómo funciona el modelo de negocios actual y los procesos que le dan sentido estratégico – operacional al mismo, preguntándote si la empresa sigue siendo vigente, y por cuánto tiempo más será así. Es necesario desarrollar una visión, de cómo esperamos que la organización tome ventajas del mundo digital y cómo queremos que en realidad funcione, es plantearte ¿Qué espera el cliente de nosotros? Y qué estamos haciendo nosotros para darle ese valor.

Hacerte de capacidades digitales. A qué me refiero con esto; estoy hablando de gestionar 4 cosas en específico: usuarios, innovación, datos y apertura. Por ejemplo, cómo vamos a entender qué pasa y hacer un análisis prospectivo, si no tenemos la información a la mano, para ello tenemos que recolectar toda la información que podamos, analizarla y trazar una estrategia apoyada de estos datos. En cuanto a la innovación, es por ejemplo facultar a tus empleados para tomar decisiones, esto implica, por lo menos, el cuidadoso diseño de marcos de actuación y asegurar que todos los colaboradores entienden a cabalidad dicho marco y sus facultades. De lo que se trata es de dejar atrás las estructuras jerárquicas para operar de manera ágil.

Gestión de proyectos. El futuro de cualquier organización se construye a partir de los proyectos que realiza. Es necesario invertir en crear una capacidad corporativa consistente para llevar los proyectos a buen puerto. Entre mejor planifiques, ejecutes y controles tus proyectos, más oportunidades tienes de hacer frente a la nueva demanda. Los proyectos son la base para apuntalar el desarrollo de cualquier organización.

Ya no podemos decelerar el ritmo del mundo de negocios y particularmente la evolución de la tecnología, lo único que podemos hacer es adaptarnos y manejar estratégicamente nuestras decisiones para seguir siendo competentes, así que abre los ojos, se creativo, busca personas que crean en ti, recuerda que lo más prudente en estos momentos, es atreverse.

Como ya lo dijo Charles Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, si no aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Por: Valeria Alvarado Galván, TSPM.

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