Si estás leyendo este artículo apuesto a que eres de ese tipo de personas que a diario trabajan para seguir alimentando su mente y seguir expandiendo sus conocimientos. Mi padre dice que un día en el que no aprendes algo nuevo es un día perdido. Estoy de acuerdo con él.

Aunque para muchas personas el seguir desarrollando sus talentos y habilidades es una filosofía que ni siquiera se atreverían a cuestionar, también existe su contraparte, aquellas personas que consideran que nacieron teniendo ciertos talentos y habilidades, y que estos no se pueden desarrollar.

Seguramente en más de una ocasión nos hemos encontrado con los dos tipos de personas. Son fácilmente reconocibles sobre todo cuando les planteas un reto que puede resultar muy complicado. Quienes mantienen una filosofía de aprender cosas nuevas están dispuestos a afrontar el reto. Quienes son de una mente cerrada prefieren escudarse bajo el pretexto de “no soy bueno para eso” y evitan a toda costa el enfrentar estos nuevos retos.

Afrontar un nuevo reto por supuesto conlleva una probabilidad de fracasar, lo cual a las personas de mente abierta no los perturba pues saben lidiar con el fracaso, incluso aprenden de el. Los de mente cerrada prefieren andar en una zona segura y evitar a toda costa los retos que pudieran llevarlos a fracasar.

Todo lo anterior ha sido motivo de estudio para la psicóloga Carol Dweck, una investigadora que es considerada como pionera en el estudio de por qué algunas personas son exitosas y otras no. De acuerdo a sus estudios, por una parte podemos encontrar a las personas con una “mentalidad fija”, las cuales atribuyen sus éxitos a sus talentos innatos y por otra parte están las personas con “mentalidad de crecimiento”, que consideran que a base de preparación y esfuerzo pueden desarrollar sus habilidades.

Con esta información, no podemos imaginarnos a un líder con una “mentalidad fija“, sino todo lo contrario. Los líderes son personas que en todo momento están aprendiendo cosas nuevas, mejorando en sus habilidades y por supuesto, afrontando nuevos retos, es decir, los líderes pertenecen al grupo de personas con “mentalidad de crecimiento”.

Si alguna vez al interior de tu equipo de trabajo se ha escuchado una frase como esta: “es que yo no soy bueno para eso”, entonces deberías ocuparte de desarrollar una “mentalidad de crecimiento” entre tus colaboradores. La recomendación es que compartas con tu equipo los conceptos de “mentalidad fija” y “mentalidad de crecimiento”. Seguramente tú ya tienes identificado a esos colaboradores que tienden a destacar una “mentalidad fija”, con ellos, es necesario cambiar el pensamiento de: “es que no soy bueno para eso” a un pensamiento de: “todavía no soy bueno para eso”.

Ese pequeño “todavía no” es una frase que puede generar un cambio, ya que de acuerdo a la psicóloga Carol Dweck, eso denota que aun esta en un proceso de aprendizaje. Si tienes contemplado el platicar de este tema con tu equipo de trabajo te recomendamos hacer uso de esta Ted Talk de la psicóloga, en donde menciona lo siguiente: “…frente a un fracaso uno piensa que no es nada, pero con un “todavía no” se entiende que está en proceso de aprendizaje. Te abre un camino hacia el futuro”.

Una responsabilidad como líder, además de tener una mentalidad de crecimiento, es formar una mentalidad igual para el resto de tu equipo, ya sea para estar siempre dispuestos a afrontar nuevos retos o para hacerle frente a los fracasos que estos puedan traer.

Sobre el autor: Omar García.

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