Riesgo, es una palabra que causa escalofríos e incluso temblores a organizaciones grandes y pequeñas, privadas y públicas. En organizaciones en las que nos entrenan para minimizar los riesgos, para estar seguros y que los errores sean menos. Aún así, a menudo se escuchan líderes en organizaciones lamentando la falta de creatividad de su gente, la escasez de pensamientos nuevos, la adhesión a las prácticas establecidas.

Mientras tanto, sus equipos señalan el impacto sofocante de una cultura y jefes renuentes a los riesgos. “Nunca intentamos nada nuevo o diferente”. “Nada cambia”. “No estoy preparado/a para exponerme – mis ideas siempre son ignoradas”.

A pesar de todo, la cultura es creada por los líderes y aunque como líderes, somos motivados a tomar riesgos, existe una porción de capacitación de gestión arraigada – para seguir reglas, mantener el status quo – y un miedo profundo a no lograr el éxito. A menudo, se ha filtrado hasta nuestros huesos, hasta nuestro ADN, gracias a la exposición frecuente y las costumbres.

¿Qué tal si detenemos esto ahora mismo y hacemos un pacto con nosotros mismos, entre nosotros, para vivir cómodamente con los riesgos y practicarlos abiertamente?. Lo que estoy defendiendo no tiene que ver con dejar las precauciones de lado en las prácticas de negocio. Tiene que ver con algo más personal.

La fuerza de la vulnerabilidad

Vulnerabilidad. Otra palabra que probablemente causa escalofríos entre algunos líderes porque mostrar nuestra vulnerabilidad significa que nos estamos mostrando débiles, ¿cierto?. ¡No! La vulnerabilidad es una fuerza porque significa que estamos abiertos a la vida, a los demás, dispuestos a tomar riesgos con cosas en las que no hay garantías sobre el resultado y eso requiere valor y fuerza.

Cuando vivimos y guiamos de corazón, de esta manera en la que invertimos todo, mostramos más pasión y creamos conexiones más fuertes con los demás, atrayendo lo mismo a cambio.

Puede sonar arriesgado, podemos caernos de frente una y otra vez, pero el nivel de conexión que se crea al mostrar nuestra vulnerabilidad puede ayudar a transformar lo que hacemos y cómo lo hacemos en nuestros equipos y organizaciones. Es un riesgo que vale la pena tomar.

Publicado el 15 de enero de 2017 en el grupo de HBR de Linkedin.
Autor: Trudy Worth (Consultora de desarrollo organizacional, consultora de desarrollo de liderazgo, entrenadora ejecutivo, facilitadora, directora – Azzur)
Traducido por: Claudia Valdés
Adaptado por: Jorge Valdés

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