Hay muchas reflexiones acerca de la comunicación en el libro de Y. WinkinLa Nueva Comunicación”, Ed. Kairós. Él, con mucha humildad, les da el crédito a los diferentes autores de quienes incluye una publicación en su libro. Así pues tendré que agradecer a Gregory Bateson, a Paul Watzlawick, a Don Jackson, a Ray Birdwistell, a Edward T. Hall, a Albert Scheflen y a Erving Goffman, además de muchos otros que son citados por estos, (Benjamin Whorf, Edward Sapir, Émile Durkheim, y un largo etc.) Recomiendo plenamente su lectura pues no creo poder hacer todo el honor que merecen al citarlos desarticuladamente, y con un propósito específico.

Muchas ideas interesantes acerca de la comunicación provienen del antropólogo británico Gregory Bateson. Él le da un impulso fuerte a la cuestión de la retroalimentación, la cibernética y el enfoque sistémico.

Una de las ideas fuerza de este autor, que él mismo dice rescatar del psicoanálisis, es el hecho de que un alto porcentaje del proceso de comunicación no es consciente. Ni en mi rol de emisor ni en mi rol de receptor alcanzo a ser consciente de la totalidad de la información que trasmito ni la que recibo. Mi comunicación está contaminada, tanto en mi rol emisor como en mi rol receptor. También el otro, con quien me comunico, está contaminado en ambos roles.

El intercambio informativo, en cada acto comunicacional, empezará mucho antes de que intercambiemos palabras. Pudiéramos pensar que el intercambio se da en el aquí y ahora, pero hay mucho de este intercambio en el allá y entonces. Es una especie de escaramuza de esgrima en donde se puede ganar, perder o quedar igual. Esto nos da o nos quita puntos que se van por un lado a nuestro registro personal: el yo. Y por otro lado al registro de mi relación con este interlocutor en particular, lo que mantiene o re tempera la relación para un posible encuentro futuro. Una de las conclusiones de este concepto es el hecho de que mejorar nuestras habilidades comunicacionales tiene un efecto directo en mis probabilidades de éxito; cualquiera que sea mi definición de éxito. Cualquiera que sea mi propósito.

La consciencia parece estar focalizada en el intercambio llamado “digital”, que está formado por las palabras, lo que dices y lo que digo. Diferente al lenguaje “analógico” compuesto por el tono de la voz, el volumen de la misma, los gestos, los apoyadores, las pausas, etc. Que si bien comunican, pasan por el lado inconsciente de la percepción.

La necesidad de los humanos de tener varios niveles de consciencia es una cuestión de economía de recursos, por lo que hay jerarquías que implican un nivel mayor de atención y consciencia, mientras que hay procesos de aprendizaje que se dan en el sueño profundo (movimiento rápido de los ojos) que operan en absolutos niveles de inconsciencia. Estos aprendizajes afectan necesariamente nuestros intercambios comunicacionales, pero no somos conscientes de ello. Sigue diciendo Bateson, “todo lo que sucede tiene una significación” y, otra vez, es claro que no somos conscientes de ello. En comunicación, “nunca ocurre que no ocurre nada. Ningún silencio está desprovisto de significación.

Otra fuente de problemas en la comunicación detectada por Bateson es la “noción de una transferencia generalizada mediante la cual toda persona que emite un mensaje lo hace suponiendo que el interlocutor lo comprenderá correctamente” También el fenómeno de proyección (el otro siente y piensa como yo) y el de identificación (Yo soy y siento como el otro). Y los tres, dice Bateson, son inconscientes.

De la Gestalt, dice Bateson, hay que rescatar el hecho de que la percepción de la comunicación no se da en un proceso continuo, sino que se da en secuencias. En el proceso de percepción, como en el de la consciencia, aparecen nuevamente niveles. En la Gestalt, éstos tienen que ver con la figura y el fondo. En imágenes es muy claro que existe un objeto que llama más nuestra atención, haciendo el rol de figura, y mandando al fondo todo lo que no es esta parte principal. En la comunicación hablada también aparecen elementos que hacen el rol de figura, palabras o expresiones más cargados de significación para uno, y entonces lo demás queda como contexto o fondo, pero no recibe la misma atención y detalle. Volviendo al contexto organizacional. Yo puedo haber recibido un importante elogio a mi trabajo y, en opinión de mi interlocutor, algún detalle que puede mejorarse. Si yo hago de este detalle mejorable mi “figura” escucharé el elogio como fondo. A veces al revés, por hacer tanta pompa y circunstancia en las formas, se puede esconder el verdadero mensaje de un comunicado o de una reunión, convirtiéndolo en parte del fondo.

“También tenemos el problema de la Codificación Múltiple: Un mensaje particular puede ser interpretado simultáneamente de diversas maneras”. “La `significación’, en el sentido en que se utiliza en el lenguaje cotidiano, emerge en un nivel muy elevado de análisis” y con poca precisión. En la generación de significación a un mensaje son relevantes el contexto, el tipo de interacción y el rol que jugamos en esa interacción. “El término `rol’ no designa más que una cierta fase de cambio de carácter, ya sea breve o duradera” dice Bateson. A la pregunta ¿Cuánto gana usted? se responde diferente si el que la hace es mi suegro a quien estoy pidiendo a su hija en matrimonio o si es mi jefe a quien quiero solicitar un aumento salarial.

Del conductismo Bateson extrae el concepto de que la comunicación humana proporciona los programas de reforzadores positivos y negativos que conformarán a los individuos a través del aprendizaje. El condicionamiento operante más fuerte en los seres humanos es administrado durante el proceso de comunicación. De ahí que aseveremos que la comunicación es ontológica, nos va conformando en el ser humano que somos.

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