No es de asombrarnos el hecho de que en la mayoría de los proyectos siempre existen recursos que son necesarios para ejecutar cierto tipo de tareas, ya sea por su nivel de conocimiento sobre el tema, por su nivel de especialización o por la carencia de algún otro recurso que sea capaz de ejecutar las mismas actividades en el tiempo planeado y con la calidad esperada. Esto es normal, hasta cierto punto, sin embargo; es necesario que el director de proyectos tenga la habilidad suficiente para identificar cuando un recurso, debido a su nivel de especialización, pueda ser capaz de alterar el plan del proyecto, ya sea en el tiempo de ejecución de las tareas o por cambios inesperados, que pueden ir desde la alteración de los requerimientos, hasta una influencia hacia otros recursos que vayan en detrimento del objetivo del proyecto. Algo parecido al poder de negociación de los proveedores que describe Michael Porter en su análisis de las cinco fuerzas.

recursos especialistas

Este tipo de situaciones es más propensa a presentarse en proyectos de tecnología cuando se utilizan productos que aún no están maduros en el mercado y por lo tanto el número de especialistas en el mismo aún es reducido.

Dado el escenario anterior hay algunas consideraciones que el director de proyecto puede tomar en cuenta en la fase de planeación, para mitigar este tipo de situaciones en la fase de ejecución, que pueden incluir una o varias de las siguientes medidas:

  • Utilizar tecnologías maduras que cuenten con un amplio mercado de especialistas en las mismas.
  • Acotar perfectamente y dejar totalmente claro el alcance de las funciones de estos recursos.
  • Medir los riesgos inherentes que conllevan a usar tecnologías muy nuevas, comunicarlos y en su caso asumirlos.
  • Realizar una excelente gestión de las comunicaciones.
  • Desarrollar a varios recursos para cubrir algunas de las funciones de un recurso más especializado y en las que se tiene poco conocimiento.
  • Si bien las medidas anteriores tienen sus ventajas y desventajas, dependerá de cada situación particular cuál o cuáles de ellas se pueden llevar a cabo, tomando en cuenta algunos de los siguientes factores:

  • El tamaño y tipo de la organización
  • El presupuesto asignado para el proyecto
  • El nivel de autoridad del director del proyecto
  • La regulación y normatividad aplicable
  • Tomando en cuenta estas consideraciones, es posible nivelar el poder de negociación e influencia de los recursos especialistas a un nivel tal, que permita una fase de ejecución más fluida, con menos contratiempos y que nos permita cumplir con los objetivos del proyecto en tiempo y forma.