La educación es la base para poder tener mejores ofertas en el mundo laboral, pero no se debe confundir como la llave que abre la puerta de cualquier empresa, ni tampoco como el único recurso necesario para conseguir el empleo adecuado.

falta de talentos

Mientras los jóvenes candidatos a cubrir vacantes se presentan con un título universitario que avala sus estudios de educación superior, los empleadores buscan ver en él, algo más que un simple papel. La captación de talento es un proceso difícil para las empresas, abrirle las puertas a una persona que no cubre el perfil de la vacante puede resultar muy costoso. Por estas y otras razones, captar talento se ha vuelto una tarea complicada, por un lado se tienen vacantes en espera del talento adecuado y por el otro, miles de jóvenes desempleados con títulos universitarios.

Al parecer, competencias laborales como la capacidad de negociación y resolución de conflictos no están siendo desarrollados en las instituciones educativas, paradójicamente, son las competencias lo que las empresas más buscan en los candidatos. Saber que el candidato tiene una formación académica está bien, para muchos reclutadores es un requisito obligatorio, pero más que eso, lo que las empresas necesitan son personas capaces de adaptarse a los cambios, que sean dinámicos, buenos comunicadores, creativos, pero sobre todo, que sean capaces de resolver problemas.

En un artículo anterior hablamos de cómo la educación en gran parte de Latinoamérica, no ha sabido adaptarse al contexto actual de la economía global del conocimiento, donde el trabajo mental es más importante y vale más que el trabajo manual. Los jóvenes deben comprender que al mercado laboral no le interesa lo que saben, sino lo que pueden hacer con lo que saben.

Siempre habrá lugar disponible en las empresas para aquellas personas que destacan por su capacidad de liderazgo, para aquellas que constantemente proponen ideas nuevas que repercuten en minimizar tiempos, aumentar ventas, reducir costos, para aquellos que muestran un compromiso que va más allá de cumplir un horario, un puesto o tarea asignada, en fin, las empresas siempre van a ver con buenos ojos a talentos capaces de por encima de todo, entregar resultados, para aquellos que saben resolver problemas, que buscan soluciones en lugar de pretextos.

El consejo para los jóvenes, prepararse en las llamadas habilidades blandas, ser proactivos y sea lo que sea, buscar una solución antes que un pretexto. El consejo para los empleadores, acercarse a las instituciones educativas, exponerles lo que el mercado necesita, abrir las puertas para que los aun estudiantes sientan en carne propia cómo es la competencia en el mundo laboral.

En pocas palabras se requiere una relación de mutua ayuda entre empresas y escuelas para formar talentos competentes, los cuales actualmente no son suficientes para cubrir las vacantes.

Sobre el autor: Omar García

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