Un espacio de trabajo de hace veinte años ha cambiado radicalmente a lo que conocemos hoy en día. Han sido precisamente los últimos cinco años los que le han dado una transformación vertiginosa a nuestros espacios, muy de la mano de la evolución tecnológica.

Antes de la llegada de las computadoras, el uso de Internet y el correo electrónico, los espacios de trabajo se veían acompañados de máquinas de escribir, máquinas de fax y archiveros llenos de una cantidad infinita de papeles. El impacto de la tecnología en los negocios, como en muchos aspectos de la vida, ha sido radical y evolutivo.

Espacios de trabajo creativos

Atrás han quedado los pasillos de las oficinas con cubículos de paredes elevadas donde cada individuo tenía su privacidad. Los negocios actuales exigen una forma de trabajo más colaborativa y menos individualista. El reto de las empresas es lograr que sus colaboradores trabajen en equipo, desarrollen su creatividad y que sean propositivos, por lo que los espacios de trabajo adquieren un significado importante.

Nuestro espacio de trabajo es un lugar donde muchos, nos la pasamos más de 8 horas al día, muy probablemente viendo siempre lo mismo a nuestro alrededor. ¿Cómo puede surgir la creatividad en un lugar así?

Grandes compañías alrededor del mundo han comenzado desde hace más de una década a rediseñar los lugares de trabajo, optando por espacios abiertos, muchas veces, estos lugares no están asignados por lo que se tiene la opción de no estar siempre en el mismo lugar. Es común ver en empresas de tecnología en Estados Unidos o Canada, tapetes en el suelo donde las personas se sientan a trabajar, o aprovechan la cafetería para llevar su computadora junto a un recipiente lleno de frutas, también hay espacios al aire libre donde en una banca y una sombrilla en el jardín pueden ser una excelente opción para desarrollar la creatividad.

En América Latina algunas de estas iniciativas apenas han comenzado a llegar. Y es que es de gran importancia tomar en cuenta la forma en que la tecnología nos está haciendo trabajar. Existen muchas tareas donde no es necesario tener a los colaboradores sentados frente a su computadora en un espacio físico de la empresa, a lo mucho, sentarse a una reunión para mostrar avances frente a todos los interesados una vez por semana, es suficiente.

No tener a todos los empleados trabajando en la oficina puede ayudar a reducir costos y aumentar espacios. Ahora lo importante es lograr que estos espacios, para aquellas personas que sea necesario tenerlas trabajando en la oficina, sean lugares inspiradores, para lo cual no es necesaria una inversión de locura. Unos colores más frescos en las paredes de la oficina, unos tapetes para sentarse a nivel del piso y un muro en el que se puedan escribir nuevas ideas o incluso bromas puede ayudar.

No queremos decir que todo sea fácil, es muy probable que las diferencias generacionales entre nuestros colaboradores pueda resultar un factor que se debe atender. Mientras los jóvenes disfrutarán de estos espacios que ofrecen de entrada más autonomía, las generaciones más adultas es posible que ya estén acostumbradas a la rutina y a las costumbres.

Seguir trabajando como se hacía hace 20 o 30 años no es inspirador para nadie, las empresas deben lograr que sus espacios de trabajo sean puntos de reunión donde surjan las nuevas ideas y la interacción de sus empleados.

Cada vez el trabajo será mucho más virtual pero difícilmente los espacios físicos desaparecerán.

Sobre el autor: Omar García