Estamos en plena fiesta mundialista y el futbol es el tema que a diario, en algún punto del día se tiene que tocar, nos puede gustar o no, pero no se le puede ser indiferente.

Además del platillo fuerte del mundial, que es seguir cada partido hasta ver quien logra ser el campeón, éste evento en particular ha traído temas de interés, incluso desde mucho antes de la inauguración. En medio de protestas, las cuáles dieron inicio desde hace más de un año, Brasil recibió a sus invitados en un “clima nacional sombrío” como lo calificó una encuesta publicada por Pew Research Center a inicios de mes.El campeon mundial

Después de que Brasil ostentará como economía mundial la posición número 6, por encima de Reino Unido, las cosas no han caminado bien en el último año para el gobierno de Dilma Rousseff, quien busca reelegirse como presidenta en el mes de octubre del presente año. Las protestas en las calles de varias de las principales ciudades de Brasil reflejan el descontento de la población hacía la corrupción, el aumento de la inflación y la falta de inversión gubernamental en servicios públicos como la educación, la atención de la salud y el transporte público, entre otras cosas.

Dentro de la población Brasileña, el 72% se muestran insatisfechos con la forma en que van las cosas en su país, muy por arriba del 55% que expresaba insatisfacción apenas unas semanas antes de que las manifestaciones comenzarán en junio de 2013. 61% de los brasileños dice que ser anfitriones de la Copa Mundial es algo malo, porque le quita dinero a los servicios públicos, comparado con el 34% que piensa que traer el futbol a casa contribuirá a mejorar la economía.

La gente en Brasil, considera un despilfarro, el dinero gastado hasta el momento en la organización del evento deportivo más visto alrededor del mundo. El gobierno de Brasil había invertido por lo menos 38,000 millones de dólares, de acuerdo al Comité Organizador, pero ¿realmente es una inversión? Según John Vrooman, un economista deportivo, asegura que cuatro de los últimos cinco países sede han perdido dinero. Poniendo un ejemplo rápido el estadio que se encuentra en Manaos costo más de 250 millones de dólares, el destino de éste recinto después de los 4 juegos mundialistas que se realizarán en el, será muy parecido a varios estadios mundialistas en Sudáfrica, que por no tener un equipo de futbol profesional para ocuparlos hoy se encuentran prácticamente abandonados.

Este mundial no es de beneficio para los brasileños, por lo menos para la gran mayoría, sin embargo, quien es ya, desde este momento el ganador del mundial, sin duda, es la FIFA, quien además de ganar varios millones de dólares por ingresos comerciales, ha logrado quedar exento de pagar impuestos a cualquier nivel, ya sea estatal o municipal, lo que le permite al máximo organismo del futbol, quedarse con toda la ganancia.

Los mejores partidos están por venir, la gran incógnita ¿Qué pasará si Brasil no queda campeón del mundo? Sin duda afectará en el ánimo de los brasileños quienes sentirán, más que ahora, que su dinero “invertido”, ese que en lugar de irse a los servicios públicos se fue al futbol, no sirvió para nada.

Sobre el autor: Omar García