El principal objetivo en la gestión de riesgos es saber identificar a tiempo un riesgo y aplicar la mejor estrategia para erradicarlo antes de que comience a repercutir en el cumplimiento de los objetivos del proyecto.

El riesgo por si solo implica incertidumbre, no sabemos si ocurrirá o no, mucho menos sabemos la Riesgos de un proyecto magnitud exacta de las consecuencias que puede ocasionar en caso de que ocurra. Al iniciar un proyecto debemos realizar una lista con los posibles riesgos a los que nos podemos enfrentar, pero es importante llevar a lo largo del proyecto una estricta gestión de los riesgos, los cuales podemos clasificar de la siguiente forma:

Riesgos conocidos.

Una vez que se ha evaluado el proyecto, tomando en cuanto los objetivos a cumplir, los tiempos señalados y la calidad del producto, son fácilmente identificados y predecibles. Un claro ejemplo lo podemos encontrar al revisar los objetivos y darnos cuenta que debemos cumplir con el primer entregable del proyecto en una determinada fecha, cuando en dicha fecha aún se va a encontrar el proyecto en una fase de desarrollo.

Es importante hacer un buen análisis de los requerimientos, así como también una buena planeación, realizar correctamente estas tareas nos va arrojar prácticamente en automático una serie de riesgos, los cuales vamos a tener la ventaja de saber administrarlos al haberlos identificados desde el inicio del proyecto.

Riesgos predecibles.

Para poder identificar este tipo de riesgos es necesario recurrir a la experiencia de proyectos anteriores. Va a ser de gran utilidad contar con colaboradores experimentados que nos apoyen a identificar posibles riesgos que ellos identificarán de acuerdo a su experiencia por la participación en proyectos anteriores.

Como líder de proyecto, es el momento adecuado para resaltar la experiencia e identificar este tipo de riesgos. Como ejemplo, de acuerdo a la experiencia se puede prever que no contaremos con todos los recursos solicitados para la fecha solicitada, un riesgo que sin duda afectará en el cronograma si no lo sabemos administrar.

Riesgos impredecibles.

Este tipo de riesgos son los más inciertos, pues sabemos que pueden ocurrir, pero es extremadamente difícil identificarlos por adelantado. Un ejemplo pude ser un desastre natural que pueda ocurrir a lo largo del proyecto y que llegue a afectar las instalaciones donde se lleve a cabo el mismo.

Para este tipo de riesgos la recomendación es plantear los peores escenarios posibles y a partir de ahí crear estrategias que nos permitan adelantarnos a los riesgos. Como ejemplo, imaginemos que la oficina se pueda quedar toda una semana sin energía eléctrica, tal vez es un hecho poco probable pero ¿Cómo se podría afrontar? Sería bueno contemplar un lugar alterno para poder trabajar.

Existen riesgos que se deben de correr, es decir, todos los riesgos representan una amenaza para cumplir los objetivos del proyecto pero hay que evaluar si el balance entre el posible daño y la recompensa que se obtiene al asumirlos es positivo. Trabajar con computadoras desactualizadas puede ser un riesgo, no sabemos hasta cuando funcionarán, pero si sabemos administrarlo, el beneficio de usarlas es mayor a esperar a que se adquieran nuevos equipos.

Administrar riesgos es una tarea que exige mantenernos en todo momento alerta. No duden en compartir sus experiencias al trabajar con riesgos.

Sobre el autor: Omar García