Al emprender un nuevo proyecto lo hacemos con miras a alcanzar el éxito deseado, difícilmente alguien arranca pensando en que fracasará. Sin embargo muchas veces iniciamos un proyecto con tantos errores que auguran un final poco alentador, bien dicen que todo lo que empieza mal, mal terminará.

Por esta razón, queremos hablar de 5 cosas que debemos evitar para arrancar con el pie derecho cada uno de nuestros proyectos.

1. No elegir bien al cliente. Antes que otra cosa suceda debemos ser selectivos con los clientes que aceptaremos, debemos tener presente que más que clientes se vuelven nuestros socios, y como socios debemos compartir los mismo ideales, ambos debemos aceptar una relación Ganar-Ganar. Hablar de ser selectivos puede ser algo fuerte, pero es preferible trabajar con personas que compartan nuestra ideología. Muchas veces preferimos buscar a los grandes clientes, las grandes firmas, con los que puedes firmar Iniciar un proyectocontratos de grandes números, pero muchas veces este tipo de empresas ponen sus condiciones por delante, las cuales muchas veces resultan ventajosas para ellos y en donde una relación Ganar-Ganar es imposible.

Reflexionemos qué tan importante es que firmemos un contrato con una gran empresa, aunque esto implique apegarnos a sus condiciones, como por ejemplo: Esperar su pago hasta un año después de concluido el proyecto.

2. No tomar la iniciativa. Siempre será bueno tomar la iniciativa en las negociaciones, esto nos va a permitir tener el control y somos menos propensos a aceptar todas las condiciones del cliente. Como en todo proyecto que está a punto de iniciar, es importante dar un tiempo para que el cliente nos exprese lo que necesita, que describa de manera general, cuál es el problema que quiere que le ayudemos a resolver, tal vez esto se da en la primera reunión de acercamiento que tengamos con él, pero en reuniones posteriores es importante que nosotros lleguemos con preguntas especificas para recabar información.

Es importante resolver el problema de nuestro cliente por el cual solicitó nuestro apoyo, pero debemos ser cautelosos al momento de negociar las condiciones y es preferible que nosotros llevemos la batuta en esto.

3. Arrancar sin planear. Resulta ilógico comenzar a avanzar si no sabemos hacía donde vamos. A pesar de lo ilógico que parece, muchos proyectos inician así, sin un objetivo claro que perseguir. Antes de iniciar un proyecto es recomendable contestar las siguientes preguntas: ¿Cuál es el objetivo? ¿Cuento con el equipo para conseguirlo? ¿En qué tiempo debo concluir? ¿Cuento con el presupuesto para lograrlo?

Dejar una respuesta clara para todas las interrogantes anteriores, solo es una muy breve recomendación para comenzar con una planeación antes de adentrarnos de lleno en el proyecto. El objetivo que nosotros definamos debe empatar con el objetivo que nuestro cliente espera de nosotros, no hay error más común que entregar un producto que el cliente no quería.

4. No ver los riesgos. Cuando un proyecto promete ser muy bueno, nos olvidamos de poner atención en los posibles riesgos que pueden surgir en el desarrollo del mismo. Al olvidarnos de la planificación de riesgos se aumenta la probabilidad de eventos negativos no controlados en el proyecto. Un riesgo es un evento incierto, que si llega a suceder, tiene efecto en por lo menos uno de los objetivos del proyecto. No podemos controlar que durante el desarrollo del proyecto nos encontremos con riesgos pero si podemos preverlos y tener un plan a seguir en caso de que sucedan.

Es claro que existirán riesgos que ni siquiera nos imaginemos al inicio del proyecto, pero debemos tratar de que sean los menos, además de tratar que el proceso de identificación de riesgos sea recurrente a lo largo del proyecto.

5. Falta de recursos. Muchas veces por disposición ajena a nosotros se debe iniciar un proyecto a pesar de que los recursos no son suficientes para llevarlo acabo. Ya sea que no se cuenta con los colaboradores necesarios o con el presupuesto adecuado, iniciar con limitaciones inmediatamente nos pone en desventajas para cumplir con los objetivos.

Es importante externar y dejar en claro las consecuencias de iniciar un proyecto sin los recursos necesarios, al final de cuentas la planeación va en función de los recursos asignados y si estos no son los esperados va influir directamente en el logro de los objetivos.

Los proyectos traen consigo muchas complicaciones a lo largo de su desarrollo las cuales debemos ir superando, pero por qué darnos el lujo de iniciar mal un proyecto, sería como iniciar una maratón con una lesión en un pie, de entrada vamos en desventaja, saber si terminaremos la competencia es incierto y es un hecho, que no obtendremos los mejores resultados.

Compartan con nosotros su experiencia con proyectos que han iniciado mal.

Sobre el autor: Omar García