En este espacio hemos comentado sobre la importancia de las empresas familiares para la economía, se han tocado algunos de los problemas que enfrentan este tipo de empresas, los cuales, desde nuestro punto de vista se pueden dividir de forma general en 2: La capacidad para dirigir una empresa de este tipo y la transición generacional.

Cuando los fundadores inician una empresa, probablemente la mayoría tiene en mente que esa empresa trascienda, nadie funda un negocio con la mentalidad de cerrarlo al siguiente año. Aunque todos tienen en mente dejar un legado con la empresa que fundaron, muy pocos se preparan para ceder el control del barco.

Son muy pocas las empresas que logran sobrevivir a un cambio generacional y las estadísticas reflejan que son las empresas familiares las que están más propensas a desaparecer, pues aproximadamente sólo un 10% de estas empresas logra llegar de forma exitosa a una tercera generación.

La transición es un proceso que supone la transferencia de la autoridad sobre las decisiones de una empresa del líder a su sucesor, proceso que se debería llevar a través del tiempo, es decir, es un proceso que debería de ser planeado con anticipación, en lugar de verse forzado por acontecimientos no esperados como puede ser el deceso del líder de la empresa.Transición generacional

La institucionalización de la empresa, es el mejor camino que se puede seguir para que una empresa tenga más probabilidades de sobrevivir los primeros años y de trascender generaciones. La institucionalización es un proceso que le permite operar independientemente de quién esté detrás de la empresa, es común que las empresas de recién creación estén muy apegadas a las decisiones que tomen sus fundadores, con la institucionalización se busca pasar de ser un negocio que opera desde la visión de los fundadores a una empresa que toma vida propia.

Los fundadores deben tener presente que se irán algún día. Si tienen las ganas de que su legado tenga continuidad, deben trabajar en la sucesión para que exista orden, para que a su salida permanezca la armonía familiar y el futuro se vislumbre prometedor. Al institucionalizar una empresa, se crea una estructura de gobierno, la cual no es exclusiva para empresas grandes, esta estructura de gobierno debe planear la transición generacional, establecer los derechos que tendrán los diferentes socios, no solo en el tema económico, sino también al momento de votar en decisiones importantes. Es muy importante que no se vea esta estructura gubernamental como un proceso para crear burocracias, todo lo contrario, lo que promueve es el establecimiento de reglas claras para evitar conflictos de dinero y poder.

Se debe tener presente que una sucesión exitosa implica dos tareas paralelas e igual de importantes, la entrada del sucesor, y la salida del predecesor. El proceso de la transición generacional debe surgir a partir del líder predecesor, deberá estar comprometido con la continuidad de la empresa una vez que se produzca su salida por lo que debe planear la formación de candidatos que puedan ser su sucesor.

Cuando se trata de una empresa familiar, la institucionalización y el plan de sucesión no solo tratará sobre un futuro prometedor para la organización, también servirá para evitar conflictos que puedan romper la armonía familiar.

Planear una transición generacional, puede verse como la cereza en el pastel que corone la trayectoria de trabajo de un directivo o fundador de una empresa.

Sobre el autor: Omar García