No deja de sorprender la velocidad con la que se está moviendo el mundo, la economía, la tecnología, los aspectos sociales, en fin, todos los factores originados por la era en que vivimos exigen sin duda que nos adaptemos de manera rápida y eficaz a este mundo extraordinariamente cambiante.

La tecnología es uno de los factores importantes que gestan todos estos cambios, no por nada dentro de las 10 empresas más valiosas del mundo, 7 están involucradas directamente en el desarrollo de tecnología y sin temor a equivocarnos las otras 3 deben tener un fuerte soporte tecnológico en los procesos de su empresa. La forma en que estas marcas buscan captar a su mercado para venderles también ha cambiado, gracias a la huella tecnológica que cada uno de nosotros va dejando en Internet, las marcas saben dirigir anuncios más precisos que capten solo el mercado al que quieren llegar, optimizando de esta manera el costo de su inversión en publicidad.

La forma de comunicarnos ha sabido adaptarse aprovechando los cambios tecnológicos, las distancias para conectar a 2 personas ya no existen con el uso de Internet, el uso de las redes sociales nos permite estar más en contacto con cualquier persona y grandes movimientos sociales han visto la luz gracias a estas nuevas formas de comunicarnos, un claro ejemplo es la primavera Árabe que a base del uso de Internet y las redes sociales lograron grandes movilizaciones masivas, llegando incluso a derrocar gobiernos. Educación en el contexto actual

El mundo se está moviendo muy rápido y el que logra adaptarse sigue vigente, pero, ¿Qué pasa con la educación? ¿En realidad se han acoplado los planes de estudio para formar profesionales que fácilmente se puedan acoplar a este mundo acelerado? La respuesta claramente es no, por lo menos hablando de México y gran parte de Latinoamérica. Y es que es difícil, cuando los jóvenes que en este momento están entrando a estudiar, terminen su carrera universitaria, se encontraran con un mundo más cambiante al que vivimos actualmente. ¿Cómo preparar a estos jóvenes en tecnologías que aun no son inventadas y que al salir de la universidad tendrán que utilizar? ¿Cómo prepararlos para industrias que tal vez apenas están naciendo en estos momentos? Las respuestas a todas estas preguntas no son sencillas, pero es claro que si vivimos en un mundo en el que en menos de una década nacen y desaparecen nuevas industrias, debemos aprender a adaptarnos y la educación se debe mover a la velocidad en que la economía, tecnología y el mundo en general se mueven.

Hoy más que nunca el futuro no está escrito, los modelos tradicionales para la generación de riqueza cada vez tienden a estar más en desuso, en el contexto actual los nuevos negocios dependen fundamental de la creación y aplicación de nuevos conocimientos, por esta razón es evidente que la prosperidad de cualquier economía demanda personas con conocimientos más robustos en liderazgo, innovación, administración de proyectos, nuevas tecnologías y todas las tendencias globales que permitan a un individuo actuar con eficiencia en una economía global crecientemente competitiva.

El reto para la educación es mayúsculo, el crecimiento económico se encuentra estrechamente ligado con la modernización de la educación y su acoplamiento a las nuevas necesidades que el mercado demanda. Es momento de explotar las herramientas que nos brinda Internet y los avances tecnológicos para desarrollar nuevas formas de aprendizaje, seguir con los típicos métodos de enseñanza: “maestro-alumno” dentro de aulas de clases que no motivan a despertar la innovación resultan anticuados comparados con el mundo que vivimos.

La economía mundial actual y la generación de riquezas están basadas en el uso de conocimientos, lo que significa que no solo los países en vías de desarrollo tienen el riesgo de quedar marginados de la economía mundial, también cualquier individuo que no actualice sus conocimientos orientados a adaptarse al contexto actual.

Sobre el autor: Omar García