De acuerdo al PMBOK, además de las habilidades especificas en un área y de las competencias generales en materia de gestión requeridas para el proyecto, la dirección de proyectos efectiva requiere que el director del proyecto cuente con ciertas características personales. La capacidad personal abarca actitudes, características básicas de la personalidad y liderazgo (la capacidad de guiar al equipo de un proyecto mientras se cumplen los objetivos del mismo).

Steve Jobs contaba con estas características personales, era una persona que sabía inspirar a su equipo, no le gustaba tomar un “no” por respuesta de parte de sus colaboradores. A través de los años, algunos de ellos han declarado que fue un honor trabajar a su lado, trabajando en productos innovadores, donde las cosas que parecían imposibles se hacían realidad.

Es bien conocido que Jobs, era una persona controladora, incluso llegaba a ser despiadada y no escatimaba en insultos cuando algo no le parecía. Estas características le acarrearon muchos problemas. A pesar de esto, Steve Jobs sabía cómo convencer a las personas de lograr grandes cosas, esto se debía en gran parte a su carisma, tenía una forma de motivar a la gente haciéndoles ver una perspectiva más amplia.

Sus empleados llegaron a compartir su pasión por crear un gran producto, pensando no solo que fuera rentable, ni en superar a sus competidores, sino más bien deseaban fabricar el mejor producto posible.

Los resultados de su estilo de liderazgo muchas veces superaron lo esperado, pero muchos opinan que se podrían haber conseguido sin tantos conflictos, sin presionar a sus colaboradores a un punto inhumano, sin gritar a mitad de una reunión y descalificar a sus colaboradores.

El liderazgo de Jobs se basaba en una mezcla entre el miedo que le tenían sus colaboradores y la imperiosa necesidad que sentían de impresionarlo.

Sobre el autor: Omar García