El conocimiento es poder”. Desde hace muchos años esta frase se ha hecho presente y hoy más que nunca recobra fuerza, respaldada por la era de la sociedad del conocimiento.

Aunque es un hecho que los conocimientos siempre se han traducido en poder, en la sociedad actual, donde el factor principal de producción de riqueza ha dejado de ser el capital, el trabajo y los recursos naturales, los conocimientos se han convertido en el único recurso dominante para la generación y distribución de poder.

Según Alvin Toffler, uno de los principales analistas de esta corriente, afirma que el conocimiento es infinitamente ampliable, su uso no lo desgasta sino que, al contrario puede producir aún más conocimiento. Asegura que la distribución de conocimientos es mucho más democrática que la distribución de cualquier otro factor tradicional de poder, ya que el débil y el pobre pueden adquirirlos.

Dentro de las organizaciones, el conocimiento debe convertirse indudablemente en innovaciones prácticas, por tal motivo los trabajadores de la sociedad del conocimiento deben estar en un proceso constante de capacitación, adquiriendo nuevos conocimientos, deben ser especialistas que dominen su trabajo mejor que sus superiores. A diferencia de los empleados del capitalismo, los trabajadores del conocimiento serán dueños de los medios y de las herramientas de producción, ya que son dueños de sus conocimientos y pueden llevárselos a donde quiera que vayan.

La relación entre la organización y los trabajadores debe dejar de ser la relación tradicional entre empleado y empleador. Los trabajadores de la sociedad del conocimiento no requerirán precisamente el apoyo de un jefe sino el de un coordinador. La organización debe actuar como una entidad que capte personas talentosas y bien preparadas, tienen que atraer a las personas, tenerlas, reconocerlas y recompensarlas.

Tal vez para los estrategas, jefes y directores de la vieja escuela puede parecer difícil aceptar que un grupo de jóvenes llegue a la organización con conocimientos más amplios no solo del negocio en general, sino que además su preparación a nivel tecnológico sobrepasa los niveles básicos. El trabajador del conocimiento sabe desenvolverse bien de acuerdo a los nuevos tiempos, siempre y cuando las estructuras jerárquicas no se vuelvan rígidas y controladoras. No se debe temer a estos nuevos trabajadores, mucho menos ponerles trabas, sabiéndolos coordinar ellos se dedicaran a innovar, es decir, a aplicar sus conocimientos al trabajo con el fin de alcanzar una mayor productividad.Trabajadores del conocimiento

La capacitación para los trabajadores de la sociedad del conocimiento se debe encontrar en un proceso de educación continua, donde nunca se saldrá de la etapa del aprendizaje y de la capacitación. La responsabilidad de esta tarea, no debe recaer solo en los empleados pues el beneficio también se verá reflejado en las organizaciones y son estas, quienes deben facilitar los recursos necesarios para que sus trabajadores gocen de una capacitación constante. Los empleados por su parte deben tener en claro que los conocimientos adquiridos los beneficien de forma directa a ellos mismos pero que a su vez se espera que todos esos nuevos conocimientos se apliquen a la organización.

Los primeros estudios sobre la sociedad del conocimiento tienen más de 50 años, a pesar de ello las formas de trabajar dentro de muchas organizaciones no ha cambiado nada, la burocracia, las estructuras jerárquicas rígidas y el modelo de jefe dictatorial aun prevalecen en gran parte de las organizaciones.

El potencial de nuestros colaboradores depende mucho de la libertad que les brindemos para expresar sus ideas y ponerlas en marcha, para poder innovar, más que recibir órdenes se requiere coordinar.

Sobre el autor: Omar García