Es común que líderes de proyecto, empresarios y emprendedores inviertan todo lo que está en sus manos, incluyendo recursos tan valiosos como lo es el tiempo y la salud, con el fin de cumplir tareas y responsabilidades que ellos mismos se han planteado. Las jornadas laborales de ocho horas cada vez son más utópicas, a veces por la presión de terminar las tareas dentro de las fechas establecidas y otras veces porque sin darnos cuenta el tiempo se nos ha pasado muy rápido.

Pero que importa, somos emprendedores, somos empresarios, somos líderes que nos apasiona lo que hacemos, trabajamos porque tenemos claros los objetivos que queremos alcanzar.

Cuando invertimos nuestro tiempo y esfuerzo en lo que realmente nos apasiona podemos llegar a sentir que nuestro trabajo no es una carga y aunque es casi una garantía que al dejar cuerpo y alma en el trabajo los resultados no pueden ser malos, es apremiante encontrar un equilibrio entre nuestra vida laboral y personal.

Vivir para trabajar no se debe convertir en nuestro patrón de vida, es un hecho que las desveladas se harán presentes en las fases críticas de nuestros proyectos pero no es recomendable pasar la mayoría de nuestra vida viviendo bajo altos niveles de estrés. Aunque disfrutemos de las actividades que realizamos, nuestro cuerpo y salud reciente todas las malpasadas, los horarios inestables de comida, las pocas horas de sueño, los litros de café que tomamos a la semana, la bebidas energéticas que nos mantienen despiertos y peor aún, los que además fuman en gran cantidad.

La salud es un tema que aparentemente nos preocupa a todos, imaginarnos en un hospital a ninguno de nosotros nos parce agradable, pero en muchas ocasiones realizamos una serie de actividades que repercuten directamente a nuestro estado de salud. Cuando la carga de trabajo es demasiada o las fechas de entrega las tenemos encima, nuestra salud la colocamos en el último lugar de nuestra lista de prioridades.

Con el fin de conmemorar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud, cada 7 de abril se celebra el día mundial de la salud y cada año se elige para éste día, un tema que preocupa a la salud pública mundial. La hipertensión, es el tema central de éste año, una enfermedad que sufren una de cada tres personas adultas y que se ubica como uno de los principales factores de riesgos de muerte en el mundo.

La hipertensión, es el término médico para la presión arterial alta. Esta enfermedad aumenta de forma considerable los riesgos de un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. El riesgo de sufrir hipertensión aumenta si la persona tiene más de 60 años, sufre de sobrepeso y su estilo de vida constantemente se enfrenta a altos niveles de estrés.

A punto de celebrar el día mundial de la salud es un buen momento para reflexionar sobre nuestro estado de salud. Desgraciadamente, el estilo de vida que llevamos muchos de nosotros nos pone en la lista de candidatos a sufrir hipertensión o algún otro tipo de padecimiento. Nuestro trabajo es importante ya que es nuestra principal fuente de ingresos económicos, lo que nos sirve para comprar todo aquello que necesitamos, pero una salud en perfectas condiciones difícilmente se puede comprar.

Nuestro proyecto más saludable

Nuestro proyecto más saludable

Una de las tareas a la que debemos darle prioridad en nuestra vida es encontrar el equilibrio entre seguir haciendo aquello que nos apasiona, sin llegar a los límites irracionales que nos encaminan hacía distintas enfermedades como la hipertensión, y otorgarle la debida importancia a nuestra salud.

Porque la vida es un proyecto, cuidemos nuestra salud.

Sobre el autor: Omar García