Con apenas dos meses cumplidos del nuevo año, la tecnología nos ha presentado un gran número de nuevos dispositivos y plataformas, y nos sigue demostrando que los cambios deben ser constantes pues la renovación es factor importante para seguir figurando como líderes de la industria. Tan solo en la última década la innovación tecnológica no se ha detenido ni un solo momento, mostrándonos así, el surgimiento de las redes sociales, teléfonos móviles cada vez más inteligentes, tablets que tienden a reemplazar a las computadoras y millones de resultados en microsegundos para una búsqueda de información.

Por el contrario, a diferencia de la innovación tecnológica, los cambios que hemos observado en el management han sido prácticamente nulos. El modo de dirigir las empresas se encuentra estancado, la capacidad de organizar los recursos, trazar los planes, programar el trabajo y fomentar el esfuerzo se sigue llevando a cabo con métodos de hace ya varias décadas atrás.

Aunque se han presentado modelos actuales para la gestión y los estudios en nuevas teorías no han cesado, la verdad es que todo ha quedado en la teoría, en el terreno de juego, el management sigue jugando con reglas donde la jerarquización de los puestos y los burocráticos procedimientos son sus jugadores clave.

El título de: “jefe”, sigue prevaleciendo dentro de las organizaciones, empleándose a aquel individuo encargado de ejercer un control sobre las personas. Los tiempos nos demandan cambiar estas figuras por líderes capaces de recibir críticas, el papel de controlador debe cambiar a facilitador, pasar de dictar órdenes a dirigir y dar opiniones, se debe de dejar de impulsar la figura de trabajadores como meros seguidores de líderes, los cuales solo reciben órdenes para llevar a cabo trabajos repetitivos.

Los “Trabajadores del conocimiento”, a pesar de ser un término acuñado por Peter Drucker a finales de la década de los 50´s, sigue sin ser parte medular dentro de las organizaciones. Según Peter Drucker, considerado como el padre del Management Moderno, el trabajador del conocimiento produce información, datos, conocimiento. Estas personas no se pueden medir por su coste, ni por su productividad, se miden por su capacidad de innovación. Desgraciadamente, aun abundan las organizaciones que aún viven en los tiempos en que la economía generaba riqueza a través de la productividad de sus obreros, el trabajador actual, el del conocimiento, no puedes ser medido con las pautas con las que se medían a estos trabajadores.

Trabajadores del conocimiento

Trabajadores del conocimiento

Aunado a la anticuada imagen del gerente como sinónimo de jerarquía y poder, el deficiente enfoque de ver a los empleados como simples subordinados, se une a lista, la excesiva burocracia que aun impera en las organizaciones.

Aprovechar las oportunidades que se presentan en un mundo por demás cambiante, tecnológica, política y socioeconómicamente hablando, requiere más que tener los ojos bien abiertos. Los cambios en el mundo no esperan días para llenar una docena de formatos para arrancar un proyecto, el supuesto control que muchas veces las empresas establecen a través de reglas, procesos y controles se vuelve demasiado burocrático. La excesiva burocracia en los trabajadores del conocimiento es desalentadora, frena su capacidad de innovar y es un elemento que alimenta su frustración. La burocracia debe cambiar por dinamismo.

Seguir pensando que las cosas están bien porque así han funcionado en años anteriores es un error, un gravísimo error que vemos con grandes compañías que fueron líderes en su ramo y hoy luchan por sobrevivir, pues se negaron a adaptarse a los nuevos tiempos.

Hagamos lo que nos corresponda, cada quien desde su rol debe tomar el control para que los cambios hacía un management más acorde con los tiempos que vivimos no se siga postergando.

Sobre el autor: Omar García