Diciembre es un mes de celebraciones en el que el flujo de dinero es constante, donde las personas llevadas por el fervor de los regalos y las fiestas se dejan seducir por las compras, haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones son mayores a lo correspondiente con sus ingresos. Pero todo termina, se acaba diciembre y con esto el dinero de muchas personas, las cuales deben hacerle frente a la resaca económica de la cuesta de enero.

Hacer un presupuesto pocas veces se encuentra dentro de nuestros planes, tal vez el simple hecho de escuchar la palabra “presupuesto” nos suene tan alejado y ajeno a nosotros que de entrada lo dejamos de
lado.

Pero hacer un presupuesto no es otra cosa que una estimación de los gastos que pretendemos realizar en un periodo determinado. No está de más decir que para gozar de unas finanzas saludables los gastos no pueden ser mayores a los ingresos. De entrada, nos puede ayudar a identificar si nos estamos excediendo en los gastos.

En la administración de proyectos, un proyecto exitoso buscará alcanzar los objetivos acordados conforme al cumplimiento de un cronograma de actividades, finalizando las tareas en los tiempos acordados, pero también de acuerdo a un presupuesto, finalizando dentro de las restricciones financieras.

El director de proyecto es responsable de mantenerlo encaminado en términos de cronograma y presupuesto. Cualquier desviación en el cronograma de actividades debe suponer un ajuste en el presupuesto, de igual forma, cualquier cambio en el presupuesto afectará el cronograma. Por ejemplo, una actividad que se tenía programada para realizarse en un día por una persona, termino siendo realizada en tres días por dos personas. El retraso en esta actividad seguramente afectará a otras, por lo que va a requerir que el cronograma tenga ajustes así como también el presupuesto ya que en lugar de invertir en un solo recurso se requirieron dos.

Después de tener un presupuesto es necesario llevar un control de los gastos para no exceder el financiamiento autorizado para el proyecto, haber definido un presupuesto no servirá de mucho si nuestros gastos no se apegan a lo planeado. Es un hecho que pueden existir factores que no se tenían contemplados y que afectan al presupuesto inicial pero estos sobrecostos se deben mantener dentro de límites aceptables.

Tener costos que se salen de lo presupuestado es aún mejor que no tener un presupuesto, contar con un presupuesto es contar con un indicador, al no tenerlo nos encontramos a ciegas. No es lo mismo saber que gastaste mucho dinero en el mes, a saber que gastaste mil pesos más, de lo que tenías presupuestado. Todo aquello que no se puede medir no se puede controlar.

Después de las deudas que las compras de diciembre nos dejaron es un buen momento para elaborar un presupuesto que nos deje salir de ellas, estimando los costos que tenemos que realizar por ejemplo en el pago de las tarjetas de crédito y costos fijos como la alimentación.

Si no sabemos medir cuanto gastamos siempre tendremos la sensación de que necesitamos más dinero. Es un buen momento para elaborar un presupuesto anual, para que no volvamos a tener un proyecto sin presupuesto ni otro inicio de año con cuesta de enero.

Sobre el autor: Omar García